
Las sirenas no existen
Una novela que empieza como una carta y termina como un espejo roto.
Una tragicomedia epistolar escrita por Naviru Shorno, donde cada página es una confesión, una carcajada o una herida que sigue supurando. “Las sirenas no existen” es el relato íntimo de una madre que no ha sido perfecta —ni lo pretende— y que, al borde del naufragio emocional, decide contar su historia con honestidad brutal, con ternura desordenada y con humor del que se clava como una espina.
María Antonia Catalina del Pilar Serrano Sulbarán de la Cruz (sí, todo eso) se dirige a su hijo en un cuaderno que es mitad testamento emocional, mitad diario de desastres. Cree que lo ha perdido todo: el control, la juventud, el afecto… pero se embarca en un viaje inesperado al norte de Finlandia con Marciana, una mujer impredecible que cambiará su forma de ver el mundo y de verse a sí misma.
Y así, entre noches sin noche, kilómetros infinitos en coche, tazas de váter estratégicas y confesiones incómodas, empieza a surgir una historia de amistad, redención y nuevos comienzos. Porque a veces las segundas oportunidades llegan con forma de locura… y con luz solar a medianoche.
Un viaje hacia el perdón (y otros cataclismos)
“Las sirenas no existen” no es solo una historia sobre madres e hijos. Es una novela sobre el fracaso, la culpa, el amor que llega tarde (pero llega), y las versiones de nosotras mismas que dejamos atrás sin decir adiós. Es también una oda al humor como forma de resistencia, a la amistad entre mujeres imperfectas, y a esos secretos que solo se pueden contar cuando ya no queda nada por perder.
Naviru Shorno firma aquí su novela más emocional y alocada, donde el drama se mezcla con la comedia y lo absurdo se vuelve profundamente humano. La narración en primera persona —casi oral— te hará sentir que María Antonia te habla directamente a ti. Con sarcasmo, con cariño, con tabardillos incluidos.
Y sí, como en todos los libros de Naviru, hay cameos, universos cruzados, marcas inventadas, frases memorables y personajes que ya has querido en otras vidas.
¿Por qué deberías leer Las sirenas no existen?
🧜 Porque combina drama, comedia y aventura emocional sin perder el equilibrio.
🧜 Porque María Antonia te caerá mal, te caerá bien, y luego te caerá como una bomba en el corazón.
🧜 Porque es una carta de amor disfrazada de testimonio tragicómico.
🧜 Porque está escrita con voz propia, sin postureos, sin moralinas, y con un lenguaje tan cercano que parece que te están contando un secreto en la cocina.
🧜 Porque, como diría Saray Ramírez, es “canela en rama, guapérrimos”.
¿Qué te vas a encontrar? ❄️💔
Una novela coral que empieza en España y acaba en Finlandia. Una historia donde se mezcla el humor negro con la tristeza más cruda, la memoria con el delirio, y la maternidad con los silencios incómodos.
Encontrarás referencias a otras obras del autor, marcas de su universo narrativo (Zeta-cola, Shornolletas, Navirus Silver…) y frases que se te quedarán pegadas como canciones tristes en bucle.
María Antonia no es una heroína de manual. Tiene Crohn, toma decisiones cuestionables y arrastra una depresión silenciosa que le ha ido apagando las ganas. Cuando empieza esta historia, el viaje ya ha ocurrido: ha vivido cosas que deberían haberla transformado. Pero no lo han hecho… todavía. Será al narrarlas —al contarse y contárselas a su hijo— cuando empiece, por fin, a entenderlas. A comprenderse. Porque a veces la verdadera aventura no es lo que te pasa, sino lo que haces con lo que te ha pasado.
Nunca es tarde para volver a empezar.
